Las fábricas de cloro que utilizan células de mercurio, junto con las centrales térmicas, representan las principales fuentes de emisión de este metal al mar y por consiguiente, de la contaminación de especies pesqueras, indica Ocena en un comunicado.
"Lo fundamental es adaptar las plantas de cloro-álcali y sustituir su tecnología por otra libre de mercurio -como la celda de membrana o el diafragma sin amianto-", señala en la nota el Director Ejecutivo de Oceana Europa, Xavier Pastor.
Según indica Oceana, esta tecnología debería haber sido eliminada en octubre de 2007 en función de la Directiva IPPC, sin embargo, el Gobierno español y las Comunidades Autónomas, dicen, acordaron con la Asociación Nacional de Electroquímica una extensión hasta 2020.
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