Uno de estos incendios ocurrió el 1 de agosto de 2004 en la Sierra de la Carrasquilla (Murcia) y calcinó un área de 250 hectáreas, en la que habitaba una numerosa población de este tipo de reptiles. Desde hace una década, los investigadores estudian el comportamiento de más de 1.000 de ellos.
El trabajo, publicado en la revista Biological Conservation, demuestra que la respuesta de las tortugas al fuego fue muy diferente en función de la edad. Así, el incendio mató al 100% de los animales menores de 4 años, y provocó un aumento de la mortalidad del 62% en subadultos (entre 4 y 8 años) y del 12% en adultos (mayores de 8 años).
“Para la dinámica de la especie, es más grave que un incendio incremente la mortalidad de los adultos en un 12% que desaparezcan todas las tortugas jóvenes”, asegura Sanz-Aguilar.
Fuente Agencia SINC

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