domingo, 18 de marzo de 2012

¿Cómo cuidar nuestro corazón?

¿Cómo cuidar nuestro corazón? - Las enfermedades cardiovasculares que sufren las personas adultas tienen generalmente su origen muchos años antes, durante la infancia. Allí es donde se moldean las preferencias alimentarias, entre otros hábitos de vida transmitidos por los mayores y por la sociedad en general. Por lo tanto, cuando nuestros hijos son aún chicos es el momento de comenzar a facilitarles herramientas para cuidar su salud. Inculcarles amablemente la costumbre de comer sano es uno de los mejores regalos que podemos hacerles. De corazón a corazón.

Siga estos consejos útiles para cambiar malos hábitos de alimentación.

8 formas de escapar de la trampa de grasas trans:

  •  Elija margarinas suaves y no de las duras en bloque, busque marcas con el menor contenido de grasas trans.
  • Para saltear use aceite de oliva.
  • Añada nueces picadas o en copos o semillas de girasol en ensaladas, en lugar de panceta.
  • Como refrigerio, coma un puñado de frutos secos sin sal, en lugar de papas fritas. Pruebe la crema de maní sobre tallos de apio, o bien los tallos de apio con queso crema descremado.
  • En el supermercado donde acostumbra comprar, identifique los pasillos que tienen estos alimentos procesados, y evítelos
  • Si compra alimentos procesados, elija aquellos con menos grasa y no piense que son buenos, sino menos dañinos.
  • Reduzca sus visitas a los lugares de comida rápida. Aun así, evite consumir las papas fritas. Pida ensalada, papa al horno o fruta
  • Si tiene tiempo, prepare sus propios panes y tortas, en lugar de comprar las versiones con grasas trans. Prepare extra y congele.

7 formas para dejar el hábito de la sal

Pruebe estas estrategias para reducir su consumo y en dos semanas, no la extrañará.
  • Omítala en recetas o reduzca el sodio un 25 por ciento al medir la misma cantidad de sal de cocina (los granos gruesos no se compactan tanto en una cuchara de medir).
  • Retire el salero de la mesa. Si no está a mano, es probable que no piense en añadir sal a su comida.
  • Use otros saborizantes como hierbas y especias, limón o mostaza. Use especias como semillas de cilantro y tomillo para añadir sabor a pescado y verduras cocidas.
  • Elija las variedades “sin azúcar o sal añadida” de alimentos enlatados, puré de tomate, verduras cocidas, arroz, manteca, patés, etcétera.
  • Los alimentos procesados, como sopas enlatadas, suelen contener niveles muy altos de sal. Utilice una licuadora o un procesador para prepararlas usted mismo.
  • Coma panqueques, papas, maníes y condimentos sin sal.
  • Sazone las verduras cocidas añadiendo la ralladura y el jugo de un limón.

4 formas de reducir azúcares añadidos en la comida

Estas son cuatro formas para reducir los azúcares añadidos en su dieta.
  • Disfrute de productos dulces naturales, como frutas frescas, congeladas (sin jarabe), en lata en su propio jugo o deshidratada sin azúcar. La fruta proporciona fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes.
  • Limite “dulces líquidos” como jugos de frutas procesados y gaseosas.
  • Si toma un refresco, elija uno sin azúcar. Pruebe el agua mineral gasificada, con jugo de naranja o limón y disfrute el agua sola refrescante.
  • Lleve sus anteojos de lectura, si es necesario, al supermercado. Muchos productos, como puré de manzana, tomates estofados, porotos en lata y salsa para pasta contienen azúcares. Debe haber disponible una versión más natural.
  • Trate de no añadir azúcar a los cereales ni al café. Muchos cereales ya están endulzados (lea la etiqueta) y quizás se acostumbre pronto a bebidas no endulzadas. Al final, quizá prefiera ese sabor.
Los nutrientes benéficos

Betacarotenos. Los alimentos más ricos en betacarotenos son zanahoria, zapallo, batatas, espinaca, acelga, berro, brócoli, coliflor, damascos, duraznos, melón. Comer alrededor de 2 platos de hortalizas (por ejemplo, una porción de tarta y una ensalada) y 3 frutas por día protege contra la enfermedad cardíaca y el cáncer. Disfrace las verduras en budines, omelettes, empanadas, sopas, guisos, etc.

Vitamina E. Se encuentra principalmente en los aceites de oliva, girasol, maíz, uva y soja, y también en los cereales integrales, germen de trigo, frutas secas (nueces, avellanas) y semillas (de lino, sésamo, girasol). Protege contra los ataques cardíacos.

Magnesio. Se halla principalmente en legumbres, cereales integrales, pescados, frutas secas y semillas. Las gaseosas, ricas en fosfato, dificultan la absorción de este mineral. Actúa a nivel muscular previniendo la hipertensión, las arritmias y los ataques cardíacos.

Potasio. Mineral presente en bananas, kiwis, naranjas, manzanas, verduras, legumbres y cereales integrales. Mientras la sal -sodio-- ayuda a elevar la presión arterial, el potasio, en cambio, contrarresta esos efectos nocivos.

Calcio. El organismo sólo puede aprovechar bien el calcio suministrado por la leche y sus derivados. Este mineral no sólo es bueno para formar huesos y dientes, sino que ayuda a regular la presión arterial.

Fuente Revista Selecciones y Dietas

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