jueves, 26 de abril de 2012

Evidencias nuevas relacionan el virus del herpes simple con el alzhéimer

Estudios recientes apuntan a que determinados agentes infecciosos podrían participar en el origen de la enfermedad de Alzheimer. En esta dirección, investigadores españoles han encontrado una relación entre el virus Herpes Simplex de Tipo 1 (HSV-1) y dicha enfermedad.
La figura muestra que las células infectadas teñidas con un anticuerpo que reconoce la proteína viral gC (rojo) acumulan la proteína tau fosforilada (verde). La tinción nuclear con el agente DAPI (azul) revela que los acúmulos de tau están localizados en el núcleo (combinada). Imagen: UAM
El trabajo, publicado en Journal of Neuroscience Research, presenta una serie de evidencias que relacionan la infección de este virus (comúnmente conocido por causar las “pupas labiales”) con una de las marcas patológicas características de los cerebros de enfermos de Alzheimer: la fosforilación aberrante de la proteína tau.
Los pacientes de la enfermedad de Alzheimer presentan en sus cerebros dos estructuras patológicas características: placas seniles compuestas principalmente por agregados del péptido beta-amiloide y ovillos fibrilares intracelulares compuestos de la proteína tau anormalmente agregada y fosforilada.
Esta última característica, la hiperfosforilación de tau, es un suceso temprano en el curso patológico que está asociado a una pérdida de función de la proteína y que eventualmente podría conducir a la muerte neuronal.
El trabajo — llevado a cabo en el laboratorio de los profesores Fernando Valdivieso y María Jesús Bullido en el Centro de Biología Molecular "Severo Ochoa" CBMSO, y dirigido por el investigador Jesús Aldudo del Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas CIBERNED— demuestra que la infección con el virus HSV-1 tiene como consecuencia la acumulación progresiva de la proteína tau hiperfosforilada en el núcleo de células neuronales humanas y neuronas primarias de ratón.
Los investigadores además constaron que tau fosforilada se localiza en la maquinaria donde tiene lugar la replicación del ADN viral, indicando un posible papel de esta proteína en la replicación del virus. Estudios con células que no expresan tau revelaron que esta proteína no es esencial para el crecimiento del virus. Sin embargo, la acumulación de tau fosforilado potencialmente neurotóxico podría desencadenar la muerte neuronal.

¿Una enfermedad con un componente infeccioso?

Aunque la enfermedad de Alzheimer se describió hace más de un siglo, en la actualidad todavía se desconocen las causas que la inducen. Esto por lo menos en un 99% de los casos, a los que se denomina como "enfermedad de Alzheimer esporádica". El 1% restante de los casos es atribuible a mutaciones en tres genes (proteína precursora del péptido beta-amiloide y presenilinas 1 y 2).
En los últimos años, la infección con HSV-1 se ha postulado como un factor importante de susceptibilidad para el alzhéimer. De hecho, la presencia de virus en el cerebro aumenta significativamente el riesgo de padecer la enfermedad en personas con al menos un alelo 4 del gen de la apolipoproteína E (APOE4), el principal factor genético de riesgo asociado a la enfermedad.
Los últimos trabajos del equipo formado por los investigadores del CBMSO y el CIBERNED vienen demostrando que la infección con el HSV-1 induce la aparición de las anomalías celulares características de la enfermedad — además de la hiperfosforilación de tau, otra de estas características es la acumulación del péptido beta-amiloide y de vesículas autofágicas defectuosas—.
En conjunto, sus resultados concluyen que la infección del cerebro por HSV-1 y sus sucesivas reactivaciones pueden disparar una cascada de eventos patológicos que, en última instancia, podrían contribuir a la masiva muerte neuronal característica de la enfermedad de Alzheimer.

Fuente Agencia Sinc

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