viernes, 20 de abril de 2012

Los ecosistemas también tienen un "reloj biológico" que regula la fotosíntesis

Los ecosistemas también tienen un "reloj biológico" que regula la fotosíntesis, según un estudio de universidades australianas, estadounidenses y europeas, en el que trabaja Josu G. Alday, colaborador del Instituto de Gestión Forestal Sostenible, con sede en Palencia.
El llamado "reloj biológico" no es privativo de los seres humanos sino que también lo tienen los ecosistemas, concluye el estudio de estos científicos entre los que figura Josu G. Alday, colaborador del Instituto Universitario de Investigación en Gestión Forestal Sostenible (Universidad de Valladolid-INIA), quien actualmente desarrolla su trabajo en la Universidad de Liverpool.
La institución vallisoletana ha señalado, a través de un comunicado, que la importancia de este estudio radica en que establece que un factor genético como el reloj biológico regula la fotosíntesis -y no sólo de los árboles sino de ecosistemas completos- y, por tanto, no es sólo atributo de los seres humanos sino también de los ecosistemas.
Un ecosistema es el medio ambiente biológico que consiste en todos los organismos vivientes (biocenosis) de un lugar particular, incluyendo también todos los componentes no vivos (biotopo), los componentes físicos del medio ambiente con el cual los organismos interactúan, como el aire, el suelo, el agua y el sol.
El concepto, que comenzó a desarrollarse entre 1920 y 1930, tiene en cuenta las complejas interacciones entre los organismos (por ejemplo plantas, animales, bacterias, protistas y hongos) que forman la comunidad (biocenosis) y los flujos de energía y materiales que la atraviesan.

Regulador interno de la planta

La formulación del concepto de reloj biológico como regulador interno de la actividad de la planta, ayuda a entender el modo en que el planeta fija el carbono atmosférico y puede mejorar los actuales modelos de intercambio de carbono.
Los resultados de este estudio han sido recogidos en un artículo que bajo el título "Endogenour circadian regulation of carbon dioxide exhange in terrestrial ecosystems", ha sido publicado en la prestigiosa revista Global Change Biology.
Viajar a través de distintos husos horarios produce desequilibrios en el reloj interno humano -que adoptan la forma de "jet lag" (trastornos físicos derivados de estos cambios)- y también en el de los ecosistemas, que se traducen en alteraciones de la fotosíntesis.
La fotosíntesis de las plantas es un proceso íntimamente ligado a los cambios medioambientales y no tiene lugar durante la noche debido a la falta de luz.

Comprobado con luz artificial

Pero si de modo artificial, en una cámara de cultivo, se inducen unas condiciones de luz y temperatura constantes y similares a las diurnas, la planta cambia su patrón de comportamiento y no interrumpe la fotosíntesis porque considera que es de día.
Esto ocurre hasta que se habitúa al nuevo emplazamiento.
El equipo de investigadores internacionales está formado por prestigiosas universidades como University of Western Sydney (Australia), Univeristy of California (USA), Harvard University (USA), Arizona State University (USA), University of Liverpool (UK), Universidad de Granada (España), Universidad de Castilla la Mancha (España) y el Instituto Universitario de Investigación en Gestión Forestal Sostenible (UVa-INIA; España).
Los científicos han trabajado sobre muestras obtenidas en diferentes ecosistemas (bosque tropical, sabana, chaparral, bosques de coníferas o frondosas, tundra), situados entre Alaska y el Trópico.
 
Fuente EFE Verde

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