viernes, 18 de mayo de 2012

La saliva de las garrapatas podrían servir para lograr una vacuna antiparasitaria

Garrapata. Imagen: Francisco Ruiz-Fons
El equipo de Parasitología del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología (IRNASA) trabaja con dos especies de garrapatas blandas o argásidos (que permanecen poco tiempo sobre aves y mamíferos que viven en nidos y madrigueras), Ornithodoros erraticus y Ornithodoros moubata. La primera se distribuye por la Península Ibérica y el Norte de África, mientras que la segunda es africana y vive al Sur del Sáhara y en África Oriental.
Las dos transmiten el virus de la peste porcina africana y bacterias llamadas espiroquetas que producen fiebre recurrente en humanos. En concreto, la española transmite la bacteria Borrelia crocidurae y la africana transmite Borrelia duttoni.
"Analizamos la saliva de las dos especies de garrapatas para encontrar proteínas que puedan servir como antígenos para el desarrollo de vacunas y de métodos de diagnóstico serológico", comenta a DiCYT Ricardo Pérez Sánchez, autor del estudio que se publica en Veterinary Parasitology e investigador del centro del CSIC.
La idea es "vacunar a los hospedadores de estas garrapatas con proteínas salivales que inhiban la alimentación de la garrapata y la transmisión de patógenos y, si es posible, que causen algún daño más, idealmente, la muerte de las garrapatas", añade.
En la saliva de las garrapatas, hay moléculas antihemostáticas, antiinflamatorias e immunosupresoras que tienen como objetivo anular las respuestas defensivas del hospedador, pero que en este caso pueden ser fuente de antígenos para desarrollo de vacunas.

Proteínas con efecto protector para los animales

Los investigadores han identificado en garrapatas blandas una proteína que tiene valor vacunal en garrapatas duras y mosquitos, y que aún no se había demostrado su presencia en argásidos. Se trata de un factor transcripcional denominado subolesina/akirina. El grupo del IRNASA, formado por los colaboradores Raúl Manzano Román, Verónica Díaz Martín y Juan Martín Hernández, la ha identificado tanto en Ornithodoros erraticus como en Ornithodoros moubata.
Tras clonarla, los científicos observaron que se parece mucho a la proteína de las garrapatas duras o ixódidos (que se alimentan durante periodos prolongados de tiempo con mayor frecuencia en perros y vacas). Al realizar con ella algunos experimentos como vacuna se ha comprobado que tiene valor protector.
Su efecto es que "inhibe la puesta de huevos o convierte a los huevos en no viables", señala el experto. Además, el silenciamiento génico por ARN interferente del gen de la subolesina tiene el mismo efecto, inhibe la reproducción de estas garrapatas, porque inhibe la puesta de huevos.
Profundizando en esta línea de investigación, los científicos tratan ahora de saber qué epítopos o partes de la proteína son los responsables del efecto protector para usarlos para desarrollar una vacuna recombinante que pueda proteger a los animales.
Hasta el momento, el control de las garrapatas se realiza básicamente mediante la aplicación de acaricidas químicos, pero esta forma de control presenta ciertos inconvenientes, como el desarrollo de resistencias por parte de las garrapatas, problemas de contaminación ambiental y una demanda creciente por parte de los consumidores los productos de consumo libres de pesticidas. Para los expertos, la mejor alternativa son las vacunas antigarrapatas.
 
La peste porcina, una amenaza en Europa
 
Otro aspecto es el diagnóstico serológico, para comprobar la presencia de anticuerpos como respuesta a una picadura. Un análisis de sangre de los animales revela que han sido picados por garrapatas, pero para ello los científicos buscan los antígenos adecuados. "El objetivo es identificar explotaciones porcinas con garrapatas para poner medidas de control, sobre todo teniendo en cuenta que las garrapatas blandas son difíciles de encontrar", añade Pérez Sánchez.
Aunque la peste porcina africana fue erradicada hace años en España, sigue siendo un problema en África que, además, amenaza con expandirse por el este de Europa. Por eso, los investigadores buscan antígenos para el diagnóstico serológico y para desarrollar vacunas que ayuden a combatir las garrapatas que transmiten este virus.
En Ornithodoros moubata, el equipo de Ricardo Pérez ha logrado un avance significativo al identificar la proteína antigénica TSGP1. "La hemos clonado, la hemos producido de forma recombinante y hemos comprobado que es sensible y específica, así que ha sido objeto de una solicitud de patente", indica.
Además, "en colaboración con grupos de África, realizamos análisis para la detección de cerdos que hayan sido picados". En concreto, se han detectado focos en Uganda, Madagascar y Mozambique.

Fuente Agencia Sinc

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