miércoles, 9 de mayo de 2012

Los agujeros negros impiden el nacimiento de estrellas en galaxias lejanas

Los puntos azules corresponden a galaxias activas, emisoras de rayos X, detectadas desde el Observatorio Espacial Herschel de la ESA. Imagen: ESA/Hrschel/HerMES, NASA/CXC
En el centro de las grandes galaxias suele haber un agujero negro y su presencia influye en las estrellas que habitan a su alrededor. Ahora, un equipo internacional de investigación –con participación del Instituto Astrofísico de Canarias (IAC) y otras instituciones españolas– describe en Nature la relación física que existe entre ellos y la tasa de formación estelar alrededor del denominado 'núcleo galáctico activo' (AGN, por sus siglas en inglés).
“La relación entre estos dos factores se sospechaba desde hacía años, pero en este trabajo lo hemos identificado claramente por primera vez”, destaca a SINC el doctor Antonio Cava, investigador del departamento de Astrofísica de la Universidad Complutense de Madrid, y uno de los coautores de la investigación.
Uno de los fenómenos más energéticos del universo es el crecimiento de un agujero negro. En el centro de la galaxia se emite una radiación observable que domina sobre la que generan las estrellas a casi cualquier longitud de onda. Para conseguir medir la formación estelar, los científicos han analizado el cielo en longitud de onda sub-milimétrica desde el Observatorio Espacial Herschel de la Agencia Espacial Europea.

La luz que rodea al agujero negro eclipsa las estrellas

Según detalla Ismael Pérez Fournon, astrofísico del IAC, y coautor del estudio, la presencia de un núcleo activo de luminosidad muy alta en rayos X, asociado a un agujero negro supermasivo, produce chorros de materia y fuertes vientos galácticos que impiden la formación de estrellas en la galaxia que lo alberga. El científico añade que esto da lugar a "una transformación muy rápida de la galaxia, se para de repente su crecimiento y se apaga la formación de nuevas estrellas”.
Durante la última década, la astronomía se había preguntado por la relación que se establecía entre estos dos factores y para ello debía conseguir observar las reliquias del universo. Por un lado, las galaxias más lejanas, es decir cuando el universo era más joven, y, por otro, las estrellas más jóvenes, en sus fases iniciales de formación.
“Los telescopios espaciales como el Herschel nos permiten mirar atrás en el tiempo, algo imprescindible para saber cómo se formaron las galaxias actuales”, dice Mat Page, científico de la University College de Londres (Reino Unido), y primer autor del trabajo.

Fuente Agencia Sinc

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