martes, 5 de junio de 2012

La NASA enviará aviones no tripulados al corazón de los huracanes

Fuente NASA
Aprovechando la temporada de huracanes en el Atlántico, que abarca entre finales de agosto y primeros de octubre, la NASA enviará este año y los próximos, aviones no tripulados equipados con instrumentos especializados para el estudio en altitud de los ciclones tropicales en esta cuenca.
Estos "centinelas de las tormentas severas" investigarán los procesos que subyacen a la formación de huracanes y el cambio de intensidad. El Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) en Pasadena, California, se unirá a varios otros centros de la NASA y numerosos socios federales y universitarios en la misión HS3.
Los aparatos autónomos Global Hawk de la NASA están bien adaptados para las investigaciones de los huracanes. Pueden sobrevolar los huracanes en altitudes superiores a los 18.300 metros y volar hasta 28 horas, algo casi imposible para los aviones pilotados.
"La intensidad de los huracanes puede ser muy difícil de predecir debido a una insuficiente comprensión de cómo las nubes y los patrones de viento interactúan con el medio ambiente de la tormenta", dijo Scott Braun, investigador principal de la misión y meteorólogo investigador en el Centro Goddard de Vuelo Espacial en Greenbelt, Maryland. "HS3 trata de mejorar nuestra comprensión de estos procesos mediante el aprovechamiento de las capacidades de vigilancia de los Global Hawk, junto con las mediciones de un conjunto de instrumentos avanzados.
"Un avión seguirá el entorno de las tormentas mientras que el otro medirá la pared del ojo y los vientos en la banda de lluvia y la precipitación", continuó Braun. HS3 examinará el entorno a gran escala en que las tormentas tropicales se forman y se mueven y la forma en que el ambiente afecta el funcionamiento interno de las tormentas.
HS3 abordará también el controvertido papel que puede jugar la capa de aire caliente, seco y polvoriento al sur del Sahara en la formación de la tormenta tropical y su intensificación. Estudios anteriores han sugerido que la capa puede tanto favorecer como suprimir la intensificación. Además, HS3 examinará la medida en que la convección profunda en la región del centro de la base de las tormentas es un motor clave del cambio de intensidad o simplemente una respuesta a la búsqueda por de fuentes de energía favorables.
El instrumento radiométrico HAMSR, desarrollado por el JPL, será uno de los instrumentos a bordo del Global Hawk que se centrarán en el estudio de la región interior de las tormentas. La mayoría de estos instrumentos representan tecnología avanzada desarrollada por la NASA que, en algunos casos, es precursora de los sensores previstos para las futuras misiones de satélites de la NASA.
HAMSR, un avanzado sensor de vapor de agua, analiza la radiación térmica emitida por las moléculas de oxígeno y el agua en la atmósfera para determinar su densidad y la temperatura. El instrumento funciona en frecuencias de microondas que pueden penetrar las nubes, lo que le permite determinar la temperatura, la humedad y la estructura en todas las condiciones meteorológicas. Esta capacidad es fundamental para el estudio de los procesos atmosféricos relacionados con el mal tiempo, al igual que las condiciones durante los huracanes.

Fuente Europa Press

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