sábado, 1 de diciembre de 2012

Menos del 5% de los proyectos de reintroducción de especies sirven para proteger a las amenazadas

La Unión Europea acaba de rechazar un proyecto para reintroducir 3 ejemplares de oso pardo (Ursus arctos) en los Pirineos. Imagen: Eduardo Viñuales.
La reintroducción es un método utilizado en conservación para liberar ejemplares procedentes de un área en otra distinta, con el objeto de que se restablezcan poblaciones viables de especies amenazadas. A pesar de que los proyectos de reintroducción cada vez son más frecuentes,  todo parece indicar que su eficacia es, cuando menos, dudosa a la hora de alcanzar el principal objetivo que persiguen, que no debería ser otro que el de reducir el riesgo de extinción de la especie reintroducida.
“Aunque no cuestionamos el potencial de las reintroducciones, la mayoría de los proyectos que hemos revisado son difíciles de justificar ya que no cumplen los criterios necesarios para asegurar su idoneidad y efectividad. La evaluación de estos criterios por los gestores sin duda mejoraría la eficacia de las reintroducciones y lograría un uso eficiente de los escasos recursos económicos disponibles para conservación” señala Mario Díaz, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN).
Aunque el potencial de esta herramienta para promover la conservación es evidente, sus logros no siempre están a la altura de las expectativas. En demasiadas ocasiones, la reintroducción se lleva a cabo sin considerar los problemas que originaron el declive de las poblaciones ahora amenazadas. Además, también se han utilizado criterios que no son biológicos, sino filosóficos, estéticos o sociopolíticos, sin considerar si la viabilidad a largo plazo de las poblaciones podría alcanzarse usando métodos alternativos.
También ocurre que muchas reintroducciones fracasan, aun después de análisis muy cuidadosos de los proyectos. Finalmente, no hay que descartar las consecuencias indeseadas a largo plazo de estos proyectos como pueden ser la introducción de enfermedades, la disminución de la diversidad genética, etc.
Si bien existen directrices generales para ejecutar las reintroducciones, éstas no siempre resultan útiles. Es por ello que un equipo integrado por investigadores del MNCN, de la Universidad del Estado de Arizona, de la Universidad Miguel Hernández de Elche, de la Universidad de Castilla-La Mancha,  de la Estación Biológica de Doñana y del Centro de Investigación Ambiental Helmholtz (UFZ), ha examinado 280 estudios publicados en las principales revistas de biología de la conservación y 174 proyectos de reintroducción llevados a cabo España en las últimas dos décadas para analizar si cumplen los criterios que garanticen su necesidad y utilidad potencial. Sus resultados se han publicado en la revista Frontiers in the Ecology and the Environment.

Diez criterios para evaluar las reintroducciones

Los investigadores proponen un sistema para evaluar los proyectos que consiste en el análisis jerárquico de diez criterios agrupados en tres aspectos fundamentales: en primer lugar, es imprescindible valorar si realmente es necesaria la reintroducción; posteriormente es necesario ponderar los riesgos asociados; y, finalmente, hay que analizar si es viable desde un punto de vista técnico y logístico.
Según este sistema de evaluación, el 65% de las reintroducciones realizadas en España fueron innecesarias, el 79% podrían haber tenido impactos negativos y el 90% no estaban bien diseñadas técnicamente. Además, de los proyectos considerados necesarios sólo el 30% podía garantizar la ausencia de riesgos importantes, y sólo el 36% contaban con un diseño logístico y técnico apropiado. Por tanto, únicamente el 4% de los proyectos acometidos pueden considerarse necesarios para proteger las especies diana.
De acuerdo con el estudio, las revistas científicas podrían contribuir también a mejorar la utilidad de las reintroducciones incentivando a los autores a escribir sobre sus proyectos para someterlos a escrutinio y justificar la necesidad de llevarlos a cabo. También es importante evaluar los riesgos y afecciones humanas de las reintroducciones, los cuales con frecuencia  no se consideran debidamente. Del mismo modo que no se pueden equiparar los proyectos que implican a especies amenazadas con aquellos que trabajan con especies que no son vulnerables.
“Ha sido muy grato para nosotros saber que la última revisión de los criterios internacionales más utilizados, los publicados por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), coincide plenamente con nuestras conclusiones” puntualizan los investigadores.

Fuente Agencia Sinc

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