miércoles, 27 de marzo de 2013

La epidemia de cólera en Haití causó hasta hoy la muerte de ocho mil 53 personas

Foto: Prensa Latina
La epidemia de cólera en Haití, surgida en octubre de 2010, causó hasta hoy la muerte de ocho mil 53 personas, según fuentes del Ministerio de Salud Pública y Población. El director de Epidemiología, Laboratorio e Investigación de esa cartera, Roc Maglorie, precisó que en casi dos años y medio el número de afectados por el mal ascendió a 651 mil 250, según lo ha indicado el sitio Prensa Latina.
Actualmente, los niveles de infección del padecimiento son intensos en los departamentos de Artibonito, Norte y Centro, subrayó a reporteros el funcionario.
Tras estudiar nuevos datos científicos, es más probable que la fuente del brote de la enfermedad haya estado en un campamento de soldados de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití, provenientes de Nepal, expresó una experta en octubre pasado.
La reconocida doctora estadounidense Daniele Lantagne, contratada por Naciones Unidas para estudiar la situación, hizo las declaraciones a partir de análisis de la secuencia completa del genoma de la cepa del cólera hallada en este país.
Ahora sabemos que la cepa de cólera en Haití tiene una coincidencia exacta con la de Nepal, recalcó.
Investigadores estadounidenses sugirieron en junio último que la epidemia es causada por dos cepas distintas de la bacteria del cólera y no solo por una de origen oriental.
Estudios anteriores indicaron que la enfermedad se debió a un microorganismo oriundo de Asia e introducido por los referidos militares.
De los 10 millones de habitantes de Haití, solo el dos por ciento tiene acceso a agua potable y la mayor parte realiza las necesidades fisiológicas en lugares al descubierto, como los ríos o las cercanías de las viviendas.

El cólera es una enfermedad aguda, diarreica, provocada por la bacteria Vibrio cholerae, la cual se manifiesta como una infección intestinal. 
El brote más reciente de cólera esta registrado en Haití, a causa de los estragos del terremoto producido en enero de 2010.
Una persona puede adquirir cólera bebiendo líquido o comiendo alimentos contaminados con la bacteria del cólera. Durante una epidemia, la fuente de contaminación son generalmente las heces de una persona infectada. La enfermedad puede diseminarse rápidamente en áreas con tratamientos inadecuados de agua potable y aguas residuales. La bacteria del cólera también puede vivir en ríos salubres y aguas costeras.
Es poco común la transmisión del cólera directamente de una persona a otra; por lo tanto, el contacto casual con una persona infectada no constituye un riesgo para contraer la enfermedad.

Síntomas:

Aparición brusca sin periodo de incubación (Farreras: periodo de 2-3 días que varía desde 5 h hasta 5 días) a diferencia de la salmonelosis.
  • Dolor abdominal por irritación de la mucosa.
  • Diarrea acuosa con un número elevado de deposiciones (hasta 30 o 40 en 24 h). Este dato orienta bastante al diagnóstico de este cuadro.
  • Las deposiciones tienen un tono blanquecino con pequeños gránulos. Se les llama «agua de arroz». Esto es a consecuencia de la liberación de productos de descamación, fragmentos de fibrina y células destruidas. Además, debida a los iones secretados son isotónicas, es decir, con una osmolaridad similar a la del plasma (esto ocurre en las formas más graves). Cabe destacar que esta diarrea tiene un ligero olor a pescado, o un olor fétido.
  • La diarrea se acompaña con vómito, lo que provoca una rápida pérdida de agua y electrolitos (potasio, sodio, magnesio, cloruro, hidrógeno fosfato, bicarbonato), ocasionando una rápida deshidratación.
  • No causa fiebre (o ésta es moderada) debido a que el cuadro se produce por la enterotoxina y no por el germen.
Por todo lo anterior, nos encontramos ante un paciente que podría presentar uno o varios de los siguientes:
  • Apatía, decaimiento.
  • Disfunción sexual.
  • Pérdida de memoria.
  • Diarreas, defectos en la flora intestinal.
  • Frialdad y cianosis.
  • Calambres musculares.
  • Hipotensión manifiesta (por la gran pérdida de líquidos), pulso débil (el riego está dificultado en tejidos periféricos), taquicardia.
  • Manos arrugadas, por la deshidratación subcutánea.
  • Aumento de la viscosidad sanguínea por pérdida de líquidos. Esto, en sujetos predispuestos, puede derivar en complicaciones como ictus, infartos, claudicación intermitente, isquemia, entre otras.
  • Deshidratación tormentosa.
Excepto en sus formas más avanzadas se mantiene el estado de consciencia indemne. Cuando la pérdida de electrolitos es intensa pueden sobrevenir vómitos como consecuencia de la acidosis e intensos calambres musculares fruto de la hipopotasemia. En estos casos graves aparecen signos intensos de deshidratación, hipotensión y oliguria.

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