jueves, 4 de abril de 2013

Desciben por primera vez la batalla entre el VIH y un sistema inmunitario capaz de defenderse

Viriones de VIH (verde) acoplándose a un linfocito. / Wikipedia
Una persona africana, portadora reciente del VIH, se ha prestado de forma voluntaria para que los científicos rastreen de cerca dentro de su cuerpo los primeros movimientos estratégicos en la batalla entre el virus y las defensas del sistema inmunitario, según ha informado La Agencia Sinc.
Gracias a este individuo, investigadores del Instituto Duke de Vacunas Humanas, en colaboración con varias universidades estadounidenses, han podido describir por primera vez la coevolución de los anticuerpos y del VIH en una persona cuyo sistema inmunitario ataca al virus, según se publica hoy en la revista Nature.
La colaboración de este voluntario es especialmente valiosa para avanzar en una vacuna que sea capaz de dar un ‘empujón’ al cuerpo en la misión de neutralizar el VIH. La razón reside en que su infección se detectó tan pronto que el virus aún no había mutado para evitar el ataque inmunológico, es decir, su sistema inmune era lo bastante fuerte como para luchar contra el patógeno.
“Hemos encontrado en él un tipo de anticuerpo más efectivo que se produce en las primeras fases de la infección –explica a SINC Barton F. Haynes, investigador del Instituto Duke y uno de los autores del estudio–. También hemos encontrado la sustancia que induce la producción de estos anticuerpos. Se trata de la cubierta del virus inicial que da comienzo a la infección”.

Un paciente entre un millón

Aunque muchas vacunas pueden inducir respuesta inmune, el virus cambia con rapidez para escapar de las defensas y ganar la carrera armamentística contra el sistema inmunológico.
Sin embargo, el paciente estudiado presentaba una característica que solo se encuentra en el 20 % de los infectados. Sus defensas son productoras de un tipo especial de anticuerpos capaces de atacar partes vulnerables del virus que se conservan a pesar de las mutaciones.
“Los anticuerpos producidos en esta persona no son los habituales, pero, como las células que los producen son comunes a todos, esperamos que otros puedan responder de forma similar”, explica Haynes.
Este estudio ha sido posible gracias a nuevas tecnologías que pueden detectar la infección temprana y rastrear la respuesta inmune y la evolución del virus. Según el investigador, el siguiente paso en la creación de una vacuna contra el sida, que ha matado a más de 30 millones de personas, “es producir por recombinación genética la cubierta del virus encontrada y probarla en monos para ver si se induce una respuesta inmunológica similar”.

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un lentivirus (de la familia Retroviridae), causante del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida). Fue descubierto y considerado como el agente de la naciente epidemia de sida por el equipo de Luc Montagnier en Francia en 1983. El virión es esférico, dotado de una envoltura y con una cápside proteica. Su genoma es una cadena de ARN monocatenario que debe copiarse provisionalmente al ADN para poder multiplicarse e integrarse en el genoma de la célula que infecta. Los antígenos proteicos de la envoltura exterior se acoplan de forma específica con proteínas de la membrana de las células infectables, especialmente de los linfocitos T CD4.
El proceso de conversión de ARN en ADN es una característica principal de los retrovirus y se lleva a cabo mediante acciones enzimáticas de transcriptasa inversa. Con la demostración de la existencia de la transcriptasa inversa, se inició en la década de 1970 la búsqueda de los retrovirus humanos, que permitió el aislamiento en 1980 del virus de la leucemia de células T del adulto, HTLV-I (R. Gallo y cols.)
El VIH tiene un diámetro de aproximadamente 100 nanómetros. Su parte exterior es la "cubierta", una membrana que originalmente pertenecía a la célula de donde el virus emergió. En la cubierta se encuentra una proteína del virus, la gp41, o "glicoproteína transmembrana". Conectada a la gp41 está la gp120, la cual puede unirse al receptor CD4 localizado en la superficie de los linfocitos T para penetrar en ellos. El núcleo tiene la "cápside", compuesta por la proteína p24. En su interior está el ARN, la forma de información genética del VIH.
El VIH sólo se puede transmitir a través del contacto entre fluidos corporales que poseen una alta concentración viral. El virus no se transmite de manera casual. De acuerdo con los CDC de Estados Unidos, no se han encontrado casos en que abrazos, besos secos o saludos con las manos hayan sido causantes de infección. El virus ha sido aislado en la saliva, las lágrimas, la orina, el semen, el líquido preseminal, los fluidos vaginales, el líquido amniótico, la leche materna, el líquido cefalorraquídeo y la sangre, entre otros fluidos corporales humanos.
Las tres principales formas de transmisión son:
  • Sexual (acto sexual sin protección). (infección de transmisión sexual). La transmisión se produce por el contacto de secreciones infectadas con la mucosa genital, rectal u oral de la otra persona.
  • Parenteral (por sangre). Es una forma de transmisión a través de jeringuillas contaminadas que se da por la utilización de drogas intravenosas o a través de los servicios sanitarios, como ha ocurrido a veces en países pobres, no usan las mejores medidas de higiene; también en personas, como hemofílicos, que han recibido una transfusión de sangre contaminada o productos contaminados derivados de la sangre; y en menor grado trabajadores de salud que estén expuestos a la infección en un accidente de trabajo como puede ocurrir si una herida entra en contacto con sangre contaminada; también durante la realización de piercings, tatuajes y escarificaciones.
  • Vertical (de madre a hijo). La transmisión puede ocurrir durante las últimas semanas del embarazo, durante el parto, o al amamantar al bebé. De estas situaciones, el parto es la más problemática. Actualmente en países desarrollados la transmisión vertical del VIH está totalmente controlada (siempre que la madre sepa que es portadora del virus) ya que desde el inicio del embarazo (y en ciertos casos con anterioridad incluso) se le da a la embarazada un Tratamiento Anti-Retroviral de Gran Actividad (TARGA) especialmente indicado para estas situaciones, el parto se realiza por cesárea generalmente, se suprime la producción de leche, y con ello la lactancia, e incluso se da tratamiento antiviral al recién nacido.

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