lunes, 6 de mayo de 2013

El clima en República Dominicana y mucha más información

El clima en República Dominicana y mucha más información - La República Dominicana es un país que se encuentra en el archipiélago de las Antillas, ubicándose la mayor parte de su territorio en los dos tercios más orientales de la isla La Española, isla compartida con la República de Haití, que ocupa la porción más occidental. Su territorio está también compuesto por las islas Saona, Beata, Cabritos, Catalina, Catalinita y Alto Velo, y por unos treinta islotes y cayos.
La República Dominicana tiene un clima predominantemente tropical donde las lluvias son abundantes.

La variabilidad en el comportamiento de las temperaturas en la República Dominicana está íntimamente asociada a dos factores básicos que son: la localización geográfica y los sistemas montañosos existentes en toda la geografía nacional.
La República Dominicana tiene una temperatura media anual de unos 25 ° C (77 ° F) que se define como un clima tropical cálido. La temperatura más elevada, unos 34 ° C (93 ° F), se registra en los meses de junio a agosto, y la más baja, 19 ° C (66 ° F), se registra entre los meses de diciembre y febrero.
Existen dos zonas de baja temperatura coincidentes con la parte alta de la Cordillera Central y un tercer centro de baja temperatura que se mueve desde la Cordillera Septentrional hasta la costa Atlántica en la cuenca del río Yásica.
La estación lluviosa abarca desde abril hasta noviembre destacándose mayo, agosto, y septiembre, y, debido a sus lluvias torrenciales, durante esta época se sufren numerosos corrimientos de tierra. La parte más seca del país se encuentra en el oeste.
Las zonas de alta precipitación están altamente influidas por los vientos alisios cargados de humedad sobre el océano atlántico que llegan al país por el nordeste, produciendo las llamadas lluvias orográficas. Esto ocurre primero en la Cordillera Septentrional, la Sierra de Yamasá y luego en la Cordillera Central. Los valores anuales de estas zonas fluctúan entre 1,800 a 2,500 mm, con excepciones en las zona kárstica de Los Haitises, donde se han registrado por encima de 3,000 mm al año.
Esta misma relación, pero inversa, explica lo que ocurre en las áreas de menor precipitación que se convierten en regiones frágiles propensas a los procesos de sequías y desertificación, como en las regiones noroeste con precipitación entre 600-900 mm y la región suroeste con precipitación que oscila entre 700-400 mm.
La temporada de huracanes se inicia el 1 de junio y concluye el 30 de noviembre. Según la Oficina Nacional de Meteorología, el período crítico en cuanto a la posibilidad de impacto de un fenómeno natural en el país se encuentra entre el 15 de agosto y el 15 de septiembre.
Los registros de cien años indican que el país ha sufrido en ese periodo el impacto de al menos 20 huracanes, de los cuales cinco han sido los más desastrosos por los daños provocados en todo el territorio nacional. La lista la componen el ciclón Lilis (1894), San Zenón (1930), Inés (1966), David (1979) y el huracán George (1998).
Tras un ciclo tranquilo de 23 años, según los investigadores, la actividad ciclónica cambió en 1995 a un período hiperactivo que podría durar dos o tres décadas.
Aproximadamente, 80 ciclones tropicales se desarrollan por año en el globo, y cerca de la mitad de los dos tercios de estos ciclones alcanzan fuerza de huracán (vientos máximos sostenidos de más de 118 Kph).
Los ciclones tropicales se desplazan a una velocidad media de 20 Kph hacia el oeste y oeste-noroeste, hasta la curvatura donde toman giro hacia el noroeste para atravesar el Atlántico Norte a una velocidad media superior a 20 Kph. Otros, en su movimiento hacia el oeste, se internan en el Golfo de México o Estados Unidos; mientras que algunos pueden atravesar el istmo centroamericano e internarse en aguas del Pacífico Oriental, en donde se le asigna un nuevo nombre de acuerdo a la lista preestablecida para los ciclones o tifones, como le llaman en algunas regiones del Pacífico. 

República Dominicana es uno de los pocos países de la región que posee nueve zonas ecológicas. Esta diversidad natural juega un papel importante porque constituye el escenario por excelencia para la práctica del excitante y extraordinario turismo de aventura y del ecoturismo.
En el Caribe, República Dominicana cuenta con los puntos más altos y los más bajos respecto al nivel del mar. El Pico Duarte se eleva hasta 3,187 metros en la Cordillera Central; mientras que el Lago Enriquillo se encuentra a 42 metros debajo del nivel del mar, lo cual influye sobremanera en la alta salinidad del mismo. Tanto en las elevaciones como en las llanuras se encuentran una gran variedad de zonas donde la naturaleza se expresa en formas distintas y extremas, como las que van desde exuberantes bosques tropicales hasta áridos desiertos.
Cada zona ofrece la posibilidad de practicar múltiples actividades de aventura y ecoturísticas que hacen vibrar los sentidos de cualquier mortal. Cuando decida venir a nuestro país por vacaciones y hacer ecoturismo, no deje de visitar destinos de montañismo, de cabalgatas, de river rafting, trekking o senderismo, como son Jarabacoa y Constanza; o destinos de playas vírgenes y depresiones geológicas, lagunas, dunas y zonas desérticas, como son Pedernales, Bahoruco, Baní, Azua y Barahona; o destinos de buceos, windsurfing y kiteboarding, jeep safaris, cascadas de agua y observación de ballenas jorobadas, como son la costa noroeste, Puerto Plata, Cabarete y Samaná.

Flora y Fauna

La flora dominicana cuenta con más de 5 mil plantas, muchas de las cuales son endémicas y algunas de ellas las podrá encontrar sólo en República Dominicana. Entre las especies endémicas podemos citar la palma real y el pino; mientras que dentro de las nativas están el tabaco, la piña (ananás), la ceiba, la caoba, el maíz, entre otros.

Por su parte la fauna de República Dominicana se caracteriza por se la de mayor diversidad en toda la región de Las Antillas. Existen unas 254 especies de aves, 22 de ellas en peligro de extinción, 1411 especies de reptiles entre los que podemos destacar el cocodrilo americano, la iguana Ricord, la jutía y el solenodonte, estos dos últimos también en peligro de extinción; y unas 60 especies de anfibios, así como los mamíferos: el manatí antillano y la ballena jorobada.

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