miércoles, 29 de mayo de 2013

Las especies raras cumplen funciones únicas, incluso en ecosistemas muy dispares

Foto: ALBERT KOK/WIKIMEDIA COMMONS
Un nuevo estudio publicado este martes en la revista 'Plos Biology' pone de manifiesto la importancia potencial de las especies raras en el funcionamiento de ecosistemas muy diversos. A medida que disminuye la biodiversidad, las características ecológicas únicas son particularmente vulnerables a la extinción porque las especies raras tienden a desaparecer primero.
Utilizando datos de tres ecosistemas muy diferentes: arrecifes de corales, bosques tropicales y praderas, un equipo de investigadores dirigidos por David Mouillot, de la Universidad de Montpellier 2, en Francia, ha demostrado que son principalmente las especies raras, en lugar de las más comunes, las que tienen rasgos distintos que intervienen en las funciones ecológicas únicas.
"Estas características únicas son insustituibles, ya que podrían ser importantes para el funcionamiento de los ecosistemas si no hay un cambio importante del medio ambiente", explicó el doctor Mouillot. Los ambientes biodiversos se caracterizan por un gran número de especies raras, que contribuyen a la riqueza taxonómica de la zona, pero su importancia funcional en los ecosistemas es en gran parte desconocida.
Representadas por pocos individuos o distribuidas en áreas geográficas estrechas, se considera generalmente que las especies raras tienen poca influencia sobre el funcionamiento de un ecosistema en comparación con las más comunes. De hecho, a menudo se asume que cumplen las mismas funciones ecológicas que las especies comunes, pero tienen un menor impacto a causa de su baja abundancia, un fenómeno conocido como redundancia funcional, que sugiere que las especies raras sólo sirven como una póliza de "seguro" para el ecosistema, en el caso de una pérdida ecológica.
Para probar esto, el equipo de investigadores analizó el grado en que las especies más raras en los tres ecosistemas diferentes realizan las mismas funciones ecológicas frente a las más comunes. Examinaron la información biológica y biogeográfica de 846 peces de arrecife, 2.979 plantas alpinas y 662 árboles tropicales y encontraron que la mayoría de las funciones únicas y vulnerables, llevadas a cabo a través de una combinación de rasgos, se asociaron con especies raras.
Ejemplos de tales especies vulnerables incluyen funciones de apoyo a la morena gigante (javanicus de Gymnothorax), un pez depredador que caza durante la noche en los laberintos de los arrecifes de coral; la saxifrage piramidal (Saxifraga cotiledones), una planta alpina que es un recurso importante para los polinizadores, y Pouteria maxima, un enorme árbol en la selva tropical de Guyana, que es especialmente resistente al fuego y a la sequía. No sólo son poco frecuentes sino que tienen pocos equivalentes funcionales entre las especies más comunes en sus respectivos ecosistemas.
"Nuestros resultados sugieren que la pérdida de estas especies podría tener un fuerte impacto en el funcionamiento de sus ecosistemas --alertó el doctor Mouillot--. Esto pone en cuestión muchas de las estrategias actuales de conservación".
El trabajo destaca la importancia de la conservación de especies raras, incluso en diversos ecosistemas. "Las especies raras son más vulnerables y tienen funciones irremplazables", explicó el principal investigador, entre las que destacó la preservación de la biodiversidad en su conjunto, no sólo las especies más comunes.
"Las especies raras no son sólo un seguro ecológico. Realizan funciones ecológicas adicionales que podrían ser importantes en las transiciones rápidas que experimentan los ecosistemas. La vulnerabilidad de estas funciones, en particular la pérdida de biodiversidad causada por el cambio climático, destaca el papel subestimado de especies raras en el funcionamiento y la resiliencia de los ecosistemas", subrayó.

Fuente Europa Press

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