viernes, 7 de junio de 2013

México en busca de la protección del águila real, un símbolo nacional

Las autoridades ambientales mexicanas y diversos actores privados reforzarán los programas de protección y recuperación del águila real, un símbolo nacional y especie en estado "crítico" en el país, anunciaron hoy funcionarios gubernamentales.
En México se han aplicado desde hace ya más de una década programas federales dedicados a la conservación del águila real, pese a lo cual la especie (Aquila chrysaetos) está "amenazada", según ha informado EFE Verde.
El término "amenazada" se aplica a especies de flora o fauna que podrían desaparecer a corto o mediano plazos si siguen operando los factores que inciden negativamente en su viabilidad, al ocasionar el deterioro o modificación de su hábitat o mermar directamente el tamaño de sus poblaciones.
El subdirector de especies transfronterizas de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Jesús Lizardo, citó entre los factores que ponen en riesgo a estas aves la minería a cielo abierto, los parques eólicos y la infraestructura eléctrica.
De acuerdo con el funcionario, como parte del nuevo plan de rescate para el águila real se capacitará a grupos de vigilancia ambiental comunitaria en las zonas de distribución de la especie.
El subsecretario de gestión para la protección ambiental de la Secretaría del Medio Ambiente, Rafael Pacchiano, señaló que se prevé también mejorar la colaboración con Estados Unidos para realizar un monitoreo de las águilas reales en América del Norte.
Detalló que lo que se intenta es que, a través del uso de dispositivos de rastreo que se colocarían a las águilas, se puedan identificar áreas de importancia para poblaciones residentes de México y migratorias de ambos países.
Según el funcionario, en México actualmente se tienen identificados 145 nidos y 81 parejas reproductivas de águila real, los cuales se distribuyen principalmente en regiones del norte y centro del país.
Los estados que mencionó fueron Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Jalisco, Durango, Querétaro, Guanajuato, Zacatecas, San Luis Potosí y Sonora.
Se anunció igualmente que en octubre próximo se abrirá un Centro de Conservación para esta ave, el cual estará ubicado en las instalaciones del parque temático Reino Animal en Teotihuacan, central Estado de México.
Al respecto, Eduardo Sánchez Navarro, director general del parque, agradeció el apoyo del Gobierno a este proyecto, así como de diversas empresas privadas que se han enfocado a la causa de rescatar al águila real.
Explicó que el Centro de Conservación, que se construye en una superficie de unos 6.000 metros cuadrados, tendrá una inversión aproximada de 12 millones de pesos (931.000 dólares).
El águila real o águila caudal es una especie de ave accipitriforme de la familia Accipitridae. Es una de las aves de presa más conocidas y ampliamente distribuidas de la Tierra. Su área de distribución abarca gran parte de América del Norte, Eurasia y el norte de África. Mantiene poblaciones sedentarias incluso en varias islas como Gran Bretaña, las del Mediterráneo, Japón y Vancouver. Sin embargo, su población en Europa central se ha visto muy reducida en los últimos años por culpa de la actividad humana y se ha extinguido en muchos lugares donde antes era abundante. Es el símbolo nacional de México, por lo que se le representa en el escudo y la bandera de dicho país.
En la actualidad, Europa Occidental sólo alberga poblaciones estables en Escocia, Noruega, los Alpes, Italia y la Península Ibérica, aunque en 2001 se liberaron 35 ejemplares en Irlanda (donde la especie se extinguió a comienzos del siglo XX). En Norteamérica se observa también un declive de la especie, aunque mucho menos acusado que en Europa, y en el resto de su distribución permanece estable. El águila real es una de las aves más usadas en cetrería, especialmente en Asia Central, donde se la utiliza incluso para cazar lobos y antílopes.
Debido a su gran capacidad de adaptación al medio, alimentándose de carroña en caso necesario (no es difícil observarla en vertederos en inviernos duros), el águila real ha conseguido mantener una población saludable, lo que su pariente próxima, la imperial, muy dependiente del conejo, no ha conseguido en España. En España es un ave no amenazada, con una población estimada en más de 1.500 parejas. En Extremadura nidifican unas 125-150 parejas.
Al igual que en la mayoría de las aves de presa, las hembras son mayores que los machos, pudiendo llegar al metro de longitud desde el pico a la cola y los 2,3 metros de envergadura alar, y un peso de entre 4 y 6,75 Kg., mientras que el macho, de un tamaño menor, alcanza entre 1,8 y 2 metros de envergadura alar y un peso de entre 2,9 y 4,5 Kg.El aguíla real puede alcanzar a volar entre 1 km y 3 km.
El plumaje es castaño oscuro, tornándose dorado en cabeza y cuello y blanco en los hombros y el extremo de la cola. En los individuos jóvenes, el blanco abunda más en la cola que el pardo, relación que se invierte con la edad. Esta especie se incluye dentro de las llamadas águilas calzadas, ya que las patas están cubiertas de plumaje en lugar de tener una cubierta escamosa como en el resto.
El águila real puede en picada volar a una velocidad de hasta 300 km/h, siendo superada por el halcón peregrino (Falco peregrinus), que puede llegar a 380 km/h.
El águila real caza desde el aire, y para conseguirlo está equipada con las armas típicas de su familia: fuertes patas terminadas en garras bien desarrolladas, pico ganchudo, gran fuerza y velocidad y una potente vista capaz de localizar la presa a cientos de metros de distancia. Las presas a las que puede dar muerte son de todos los tamaños y formas: ratones, conejos, liebres, marmotas, zorros, serpientes, e incluso crías e individuos viejos o enfermos de cabras salvajes, ciervos, jabalíes y rebecos y aves voladoras y terrestres. También se les ha visto atacar a lobos. En los Alpes incluso circulan historias sobre antiguos ataques de águilas excepcionalmente grandes contra niños.
Las águilas reales son monógamas (se suelen emparejar de por vida). Construyen varios nidos en su territorio, que alternan cada año, de estructura muy sencilla. La base de los nidos se construye con tres gruesas ramas sobre las que se acondiciona el nido, propiamente dicho, de palos y ramas menos gruesas. Según las zonas, anidan en árboles altos o bien en rocas escarpadas y acantilados. Cada nueva temporada de cría se le añaden nuevos pisos de ramas al nido, por lo que no es raro que alcance el metro y medio de altura y dos de diámetro tras varios años de uso.
La época de reproducción varía de una zona a otra entre enero y marzo, y puede desarrollarse en la misma zona donde habitan las águilas durante el resto del año o en otra a la que la pareja emigra expresamente para reproducirse. Tras el apareamiento la hembra pone uno o dos huevos que incuba durante 45 días hasta que salen los polluelos recubiertos por completo de plumón blanco. En los casos en que hay dos pollos en el nido, sólo uno, el que rompe el huevo primero, llega a realizar su primer vuelo hacia los 50 días de vida. El hermano más joven y débil muere antes, desatendido por sus padres o directamente expulsado por el más fuerte.
Los jóvenes son alimentados por sus padres en el nido hasta que se independizan. Pueden recibir el mismo alimento que ingieren los adultos, aunque con frecuencia los padres cazan más aves para sus hijos que mamíferos. Esto se debe probablemente a que los pájaros son digeridos mejor por los pequeños.

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