lunes, 17 de junio de 2013

Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía 2013

En 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 17 de junio como el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía (resolución 49/115 ) para fomentar la conciencia pública sobre el tema, así como también la puesta en acción de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) en aquellos países afectados ya sea por graves sequías, por desertificación, o por ambas, en particular en Africa. La desertificación afecta a más de 110 países y cada año se pierden 6 millones de hectáreas de tierra productiva.
La desertificación es un proceso de degradación ecológica en el que el suelo fértil y productivo pierde total o parcialmente el potencial de producción. Esto sucede como resultado de la destrucción de su cubierta vegetal, de la erosión del suelo y de la falta de agua; con frecuencia el ser humano favorece e incrementa este proceso como consecuencia de actividades como el cultivo y el pastoreo excesivos o la deforestación. Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el 35% de la superficie de los continentes puede considerarse como áreas desérticas. Dentro de estos territorios sobreviven millones de personas en condiciones de persistente sequía y escasez de alimentos. Entre muchas cosas se considera que la expansión de estos desiertos se debe a acciones humanas.
La desertificación no es un problema aislado, sino que está plenamente relacionado con los cambios climáticos, la conservación de la biodiversidad y la necesidad del manejo sustentable de los recursos naturales. Los vínculos entre estos aspectos y los factores socioeconómicos son cruciales, pues la problemática de la desertificación es un síntoma de ruptura del equilibrio entre el sistema de recursos naturales y el sistema socio-económico que los explota.
Por tal motivo, la solución pasa tanto por la concientización como por dar prioridad a políticas sustentables.
La sequía se puede definir como una anomalía transitoria en la que la disponibilidad de agua se sitúa por debajo de los requerimientos estadísticos de un área geográfica dada. El agua no es suficiente para abastecer las necesidades de las plantas, los animales y los humanos.
Si el fenómeno está ligado al lago central de agua existente en la zona para uso humano e industrial hablamos de escasez de agua.
La causa principal de toda sequía es la falta de lluvias o precipitaciones, este fenómeno se denomina sequía meteorológica y si perdura, deriva en una sequía hidrológica caracterizada por la desigualdad entre la disponibilidad natural de agua y las demandas naturales de agua. En casos extremos se puede llegar a la aridez.

Tema de 2013:

El lema de este año, «No dejes que nuestro futuro se seque», pide adoptar medidas para preparar y anticipar la escasez de agua, la desertificación y la sequía. La idea es que todos somos responsables de la conservación y del uso sostenible del agua y de la tierra. Existen soluciones a los graves problemas de escasez de recursos naturales y la degradación de las tierras no tiene por qué poner en peligro nuestro futuro.
El agua dulce es valiosa. De toda el agua en la tierra, sólo el 2,5 por ciento es agua dulce. Y de toda esta agua dulce, sólo se puede usar menos del 1 por ciento para los ecosistemas y los seres humanos. Cuando la demanda de agua supera la oferta disponible, se traduce en escasez, lo que afecta particularment a las zonas de tierras secas.
El objetivo del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación 2013 es concienciar al mundo de los riesgos de la sequía y la escasez de agua en las tierras secas y en otras partes del planeta y subrayar la importancia de mantener suelos saludables. Es parte de los objetivos del programa de Río+20 y del programa de desarrollo sostenible para después de 2015.

El mensaje que Ban Ki-moon, Secretario General de Naciones Unidas propone para el día de hoy es claro: “Es difícil evitar la sequía, pero sí se puede mitigar sus efectos.[...] El precio de estar preparados es mínimo en comparación con el costo del socorro de emergencia. Así pues, en vez de concentrarnos en gestionar las crisis, demos prioridad a prepararnos para las sequías y aumentar la resiliencia.”

Mensaje de la Sra. Irina Bokova, Directora General de la UNESCO, con ocasión del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación

Calculamos que entre 100 y 200 millones de personas viven en zonas áridas y semiáridas con recursos limitados de agua dulce. De ellas, dos terceras partes experimentarán, para 2025, tensiones graves relacionadas con el agua, teniendo que hacer frente a presiones derivadas del crecimiento demográfico, la producción agrícola y el incremento de la salinidad y la contaminación. Los efectos del cambio climático harán que la escasez de agua sea mayor, y provocarán también un aumento de la frecuencia de las condiciones hidrológicas extremas. Los más pobres serán los más afectados, a medida que se agravan los obstáculos para el desarrollo sostenible. En este Día Mundial de Lucha contra la Desertificación debemos renovar nuestro compromiso en apoyo de soluciones inclusivas y sostenibles encaminadas a la ordenación de los recursos hídricos en las zonas áridas.
Los problemas relacionados con el agua son complejos, por lo que las soluciones han de ser igualmente multifacéticas. Esta situación requiere planteamientos innovadores y cooperación en todos los ámbitos, a fin de preservar nuestros ecosistemas, erradicar la pobreza y promover la equidad social, en particular la igualdad entre hombres y mujeres.
Este es el mensaje central del Año Internacional de las Naciones Unidas de la Cooperación en la Esfera del Agua que dirige la UNESCO: promover una mayor cooperación para hacer frente al aumento de la demanda de acceso al agua, asignación de los recursos hídricos y servicios relacionados con el agua.
La Red Mundial de Información sobre los Recursos Hídricos y el Desarrollo en las Zonas Áridas (G-WADI), dirigida por el Programa Hidrológico Internacional de la UNESCO, muestra nuestro empeño de reforzar la capacidad mundial para gestionar los recursos hídricos en las zonas áridas. Esta iniciativa se apoya en cuatro redes regionales, en Asia, África, América Latina y los Estados árabes, que promueven la cooperación internacional y regional en las zonas áridas a fin de fortalecer la ordenación de los recursos hídricos y la mitigación de los desastres relacionados con el agua.
La UNESCO, en colaboración con la Universidad de Princeton, dirige un sistema experimental de control y previsión de sequías para el África Subsahariana, con el objetivo de fortalecer las capacidades mediante la transferencia de tecnología y conocimientos. Dado el impacto de las sequías en África, que depende en gran medida de la agricultura de secano, se trata de una iniciativa fundamental para aprovechar al máximo el agua como fuente de solidaridad.
Con la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, la UNESCO trabaja de manera concreta para promover la gestión sostenible de las zonas áridas. Esta labor debe empezar sobre el terreno, con los habitantes de esas zonas, que pertenecen a menudo a los segmentos más pobres de la sociedad. El agua es el denominador común de muchos problemas -relacionados con la salud, la agricultura y la seguridad alimentaria, y la energía-, pero también puede ser la solución común. Para ello es necesario el compromiso de todos nosotros, especialmente en beneficio de los más afectados por la escasez de recursos hídricos. Esta es la promesa de la UNESCO en el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación.

La desertificación es una cuestión mundial, con graves consecuencias para la seguridad de los ecosistemas, la erradicación de la pobreza, la estabilidad socioeconómica y el desarrollo sostenible Disponible en inglés a nivel mundial. Comparadas con indicadores del bienestar humano y el desarrollo, que incluyen el producto nacional bruto per cápita, el acceso al agua apta para el consumo y el saneamiento apropiado, así como la mortalidad de lactantes, las personas que viven en tierras secas —aproximadamente el 90% de las cuales están en los países en desarrollo— se encuentran muy rezagadas respecto del resto del mundo.
Las personas pobres que viven en zonas de tierras secas tienen que hacer frente a múltiples problemas de pérdidas de ingresos, inseguridad alimentaria, deterioro de la salud, sistemas de tenencia de la tierra inseguros y derechos de acceso a los recursos naturales, y falta de acceso a los mercados. A menudo, las escasas oportunidades de subsistencia los obligan a migrar a zonas no afectadas por la desertificación en busca de una vida mejor.
La frecuencia e intensidad cada vez mayores de las sequías resultantes del cambio climático previsto podría exacerbar aún más la desertificación. A ese respecto, la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación en los países afectados por sequías grave o desertificación, en particular en África, ofrece una plataforma para la adaptación, la mitigación y la resiliencia.

Hechos y cifras

  • 2.600 millones de personas dependen directamente de la agricultura.
  • A nivel mundial, el 40% del total de los suelos es árido y está habitado por un tercio de la población.
  • Anualmente, a nivel mundial se pierden entre 20.000 y 50.000 kilómetros cuadrados de tierras, especialmente debido a la erosión del suelo.
  • En todo el continente africano, las tierras áridas que son vulnerables a la desertificación o afectadas por ésta ocupan prácticamente el 43% de la región.
  • Se ha previsto que para 2025 se perderán las dos terceras partes de las tierras cultivables en África.
  • Actualmente la degradación del suelo está provocando la pérdida de un promedio de más del 3% anual del producto interno bruto derivado de la agricultura en el África al sur del Sáhara.
  • Más de la mitad de las tierras de cultivo de África quedarán fuera de uso para el año 2050, y la región sólo alcanzaría a alimentar al 25% de su población en 2025.
  • Para 2030 solamente la escasez de agua en algunos lugares áridos y semiáridos puede desplazar hasta 700 millones de personas.
Tema de 2014: "La tierra pertenece al futuro, protejámosla del cambio climático"
 
Aproximadamente 1.500 millones de personas en todo el mundo viven en tierras que están en proceso de degradación, y casi la mitad de los habitantes más pobres del planeta (un 42%) sobreviven en zonas ya degradadas. La degradación de las tierras convierte a estos lugares en los más inseguros del mundo. En algunos casos, esta inseguridad puede llegar a desestabilizar regiones enteras.
Para ir finalizando me gustaría decirles como en artículos anteriores que todo depende de nosotros, el cambio esta en nosotros. Lo que esta en juego es nuestro planeta y nuestro futuro, así que empezemos a tomar conciencia para cuidar y mantener suelos saludables.

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