miércoles, 12 de junio de 2013

Ecosistemas acuáticos, toda la información aquí

¿Qué son los ecosistemas acuáticos? Los ecosistemas acuáticos son los que se desarrollan en el agua; y los cuales pueden ser de dos tipos: los ecosistemas marinos y los ecosistemas de agua dulce.

Ecosistemas marinos

Se desarrollan en el mar y en los océanos; se caracterizan por tener una gran cantidad de sales disueltas en el agua.
La cantidad de sales en el mar se conoce como salinidad del agua; la salinidad promedio en el agua es de aproximadamente 35 g de sal por litro de agua, pero existen zonas en las cuales la concentración de sales es mayor.
Además de la salinidad, otros factores abióticos que influyen sobre el desarrollo de los organismos marinos son la temperatura del agua y la profundidad.
En las capas superiores del mar, la temperatura es más alta que en las inferiores, ya que mientras más profundo sea, menos calor podrán recibir del Sol.
Al igual que en la tierra, la vida en el mar depende de los organismos productores, que necesitan la luz del Sol como fuente de energía primaria, por tanto, a estos organismos los encontraremos en las capas superiores del mar, donde el agua recibe la luz del Sol; de igual manera, los consumidores estarán donde encuentren mayor cantidad de productores para alimentarse de ellos.
Para estudiar las características del mar y la diversidad de organismos que viven en él, los científicos han desarrollado un esquema llamado perfil acuático, donde se señalan las principales regiones marinas y sus características.

1. La zona donde el agua alcanza a la orilla se llama playa.

2. El área que sigue a la playa y que alcanza una profundidad de hasta 200 m es la plataforma continental; esta zona es donde se desarrolla la mayor parte de la vida de los organismos, porque pertenece a las capas superiores mejor iluminadas, donde habitan los productores.

3. Mar abierto: se considera que inicia donde la profundidad es superior a los 200 m; como está hondo y oscuro, hay menor diversidad de seres vivos que en la plataforma continental.

El intercambio de materia y energía que origina las cadenas alimentarias sigue el mismo patrón que en la tierra, lo que las hace diferentes es el tipo de organismos que participan en ellas.
En el primer eslabón de la cadena están los productores marinos, los cuales generalmente son plantas microscópicas que pertenecen al plancton.
Parte de los organismos del plancton son vegetales y parte animales, que incluyen a las larvas de peces, camarones, huevecillos, etcétera.

Ecosistemas de agua dulce

Estos ecosistemas se caracterizan porque el agua que los forma tiene un bajo contenido de sales, es decir, es agua dulce, de ahí que se les llame dulceacuícolas.
Algunos de estos ecosistemas se desarrollan en aguas quietas, como en los lagos o presas, y otros en aguas corrientes, como la de los ríos o arroyos.
El montante, variaciones y regularidad de las aguas de un río son de gran importancia para las plantas, animales y personas que viven a lo largo de su curso. La fauna de los ríos es de anfibios, peces y una variedad de invertebrados acuáticos.
Los ríos y sus zonas de inundación sostienen diversos y valiosos ecosistemas, no sólo por la cualidad del agua dulce para permitir la vida, sino también por las numerosas plantas e insectos que mantiene y que forman la base de las cadenas tróficas.
En el lecho de los mares, los peces se alimentan de plantas y los insectos son comidos por las aves, anfibios, reptiles y mamíferos.
El agua dulce de los ríos presenta una enorme variedad de composición. Como esta composición química depende, en primer lugar, de lo que el agua pueda disolver del suelo por el que discurre, es el suelo lo que determina la composición química del agua.
Si el suelo es pobre en sales y minerales solubles, también el agua será pobre en sales y minerales. Y, a la inversa, si el suelo es rico en materias químicas solubles, gran parte de su riqueza la cederá al agua, con lo cual ésta contendrá muchas más sales minerales.
Eso es determinante para los tipos de vida animal y vegetal que allí se pueda desarrollar.
Las principales adaptaciones de los animales y vegetales están directamente relacionadas con las características físicas del agua, con la que están permanentemente en contacto los organismos que viven en este medio acuático.
Ecosistemas léntico, lótico, de humedales. Partiendo del 'movimiento del agua', se acuerda una división de los ecosistemas de agua dulce:

  • Ecosistema de humedal: áreas donde el suelo está saturado de agua o inundado por una parte del año. Es donde se llama agua salobre al agua como para la explotación y gestión de las aguas interiores.
  • Ecosistema léntico: es de agua quieta o de escaso caudal como en los lagos, estanques, pantanos y embalses.
  • Ecosistema lótico (latín lotus: participio de lavere, lavar): sistema de agua corriente como en los ríos, arroyos y manantiales.
  • También están las zonas litoral, bentónica y pelágica.

Ecosistemas salobres 

El agua salobre es aquella que tiene más sales disueltas que el agua dulce, pero menos que el agua de mar. Técnicamente, se considera agua salobre la que posee entre 0,5 y 30 gramos de sal por litro, expresados más frecuentemente como de 0,5 a 30 partes por mil.
Algunos mares, como el Mediterráneo, son más salados que los océanos, y otros, como el mar del Norte, son menos salados.
En las zonas de precipitaciones abundantes y climas oceánicos la composición depende más del clima y la vegetación. En las zonas desérticas o de escasas precipitaciones atmosféricas, la roca madre tiene una gran influencia en la composición del agua, añadiéndose el hecho de que es común que en zonas sedimentarias calizas también haya rocas de sal gema sedimentaria. Hay zonas en las que la evaporación es muy importante y se acumula gran cantidad de sal, siendo la concentración bastante superior a la del mar; es decir, mayor de 75 g/L (como en el mar Muerto, que es de 276 g/L), por lo cual estas “aguas viejas” de origen dulce transformadas en hipersalinas son llamadas aguas “atalasohalinas”, y, por supuesto, no son consideradas salobres ni mucho menos dulces.
El agua salobre es típica de los estuarios de todo el planeta y resulta de la mezcla del agua de las lluvias, reunidas generalmente en cada río correspondiente, con el agua del mar. Es más importante su aportación en grandes ríos tropicales, como el Mekong, el Congo o el Amazonas, y puede hallarse en mar abierto, no muy lejos de las desembocaduras de ríos como estos. También se encuentra agua salobre con sal de origen fósil en zonas interiores, en ciertos acuíferos asociados con rocas salinas.
El término “agua salobre” cubre un gran rango de salinidad y no es una condición definida con precisión. Es característico del agua salobre que su salinidad pueda variar considerablemente a lo largo del tiempo y del lugar; por ejemplo, con las estaciones del año y las precipitaciones que estas conllevan. Varias de las categorías aquí reseñadas no son agua salobre, excepto en áreas locales, donde reciben aportaciones tan importantes como para variar sus características. Se obtiene agua salobre a partir de la mezcla de agua dulce y agua marina.
  • Agua oceánica: es la más abundante y se toma como referencia, ya que ocupa una extensión considerable. La concentración de sales minerales disueltas que contiene es de 35‰ (3,5%) como media, entre las que predomina el cloruro de sodio. El océano contiene un 97,25% del total de agua que forma la hidrosfera.
  • Agua de los mares: la composición y concentración suele ser bastante constante, pero depende del tamaño del mar, lo comunicado que esté con océanos abiertos y su situación geográfica. En la superficie y en las zonas circumpolares y polares es variable, debido a una mayor o menor evaporación, que varía la concentración de sales. También, algunos mares reciben mayor aportación de agua dulce atmosférica en forma de nieve o hielo. Las zonas tropicales pueden estar muy influidas por los aportes de los grandes ríos. Las aguas de los mares son menos uniformes en la cantidad y proporción de sales en comparación con las aguas oceánicas. El agua de mar tiene una salinidad del 35‰ (35 g/kg). Algunos de los elementos están en proporción constante, como son el cloro y el sodio, y otros en proporción variable, aunque influyen menos en los seres vivos. El cloro y el sodio son importantes para explicar las adaptaciones de los animales a ese medio y tienen gran influencia en la presión osmótica.
  • Aguas salobres costeras: son similares a las oceánicas, pero con menor salinidad. Las aguas salobres son intermedias en salinidad entre el agua oceánica y las aguas dulces continentales. Su salinidad suele estar alrededor de 17 g/L en sodio y 0,2 g/L en cloro.
  • Aguas salobres continentales: tienen algunos elementos de proporción variable que son muy importantes a nivel local; algunos son nutrientes, como nitratos y fosfatos, que varían mucho de un lugar a otro. También son importantes los carbonatos, los sulfatos, las sales de calcio, etc. Su importancia radica en que explican la distribución y los ciclos de los organismos.
  • Aguas dulces continentales (incluyendo el agua de lluvia): tienen una composición heterogénea. Su concentración en sales es muy inferior a la oceánica, por lo que se suele medir en mg/kg o mg/L. Las aguas dulces se caracterizan por tener menos de 0,2 g/kg (o sea, menos de 200 mg/kg) en clorinidad. En los ríos hay de 5 a 12 mg/L en clorinidad y de 60 a 180 mg/L en sales.

El grado de concentración de las sales en el agua es una condición ambiental que influye en la distribución, la abundancia y el desarrollo de los organismos. Distintas especies del mismo género toleran de forma diferente la concentración de sal. Varios ecosistemas se desarrollan sobre aguas salobres: manglares, ciénagas, pantanos, estuarios, saladares, salobrales, estepas, barrillares, marismas, etc.
Hay organismos que son excepciones, como los unicelulares procariotas, que tienen un citoplasma denso y no tienen vacuolas, por lo que sus problemas osmóticos son mínimos, pero la mayoría de seres vivos están sometidos a la ósmosis, que es la tendencia del agua a pasar a zonas de mayor concentración en sales para equilibrar la disolución. El lado que pierde agua es llamado hipotónico, y el que la gana es llamado hipertónico; si ambos lados están en equilibrio son llamados isotónicos.
Muchos organismos vivos tienen un plasma con vacuolas, que son sistemas coloidales rodeados de membranas permeables. Las membranas biológicas son selectivas con las moléculas que dejan pasar a su través, gracias a los bombeos selectivos, pero están sometidas a tensión por ósmosis.

Fuente Wikipedia y Tareasya

4 comentarios :

  1. No me sirvió lo siento. 😢😢😢😢😢 tengo que seguir buscando

    ResponderEliminar
  2. me funciono muy bien son palabras faciles de entender

    ResponderEliminar

MAS NOTICIAS EN EL BLOG