martes, 25 de junio de 2013

Declaran Alerta Máxima en El Salvador por el dengue

Las autoridades de El Salvador declararon hoy alerta naranja (alto riesgo) en 18 de los 262 municipios del país ante la amenaza del dengue, que ha causado al menos un muerto en este año, según ha informado La Agencia EFE.
El Ministerio de Salud y la Dirección de Protección Civil también declararon alerta amarilla (preventiva) en 140 municipios y verde (precaución) en los restantes 104.
"Hemos decidido emitir una alerta estratificada a nivel nacional" en función de las amenazas del dengue, anunció en rueda de prensa el director de Protección Civil, Jorge Meléndez.
La medida significa una ampliación de la tomada el 8 de abril pasado, cuando 29 municipios fueron declarados en alerta verde por el dengue.
En lo que va de este año se han registrado al menos 2.343 casos del dengue clásico y 57 del hemorrágico, de un total de 9.164 sospechosos, refirió en la misma rueda de prensa el viceministro de Salud, Eduardo Espinoza.
El viceministro reiteró que sólo se registra una muerte por dengue hemorrágico en 2013.
El director de Protección Civil explicó que la alerta naranja indica que en los 18 municipios afectados hay "una situación inminente (...) de epidemia" de dengue por el alto nivel de infestación.
Esos 18 municipios pertenecen a los departamentos de San Salvador, La Paz, Usulután, Sonsonate y Cuscatlán, precisó Meléndez.
En los 140 municipios bajo alerta amarilla la situación podría evolucionar hacia un alto riesgo, mientras que el hecho de que los restantes 104 estén en alerta verde refleja que "el dengue lo tenemos en los 262 municipios del país", remarcó.
Los funcionarios dijeron que la declaración de alerta estratificada permitirá ejecutar medidas preventivas y de combate al dengue con el apoyo de otras autoridades y la población.
En 2012 el dengue causó en El Salvador al menos seis muertos, con 13.356 casos de la variedad clásica y más de 744 de la hemorrágica, según las autoridades.

El dengue es una enfermedad infecciosa transmitida por mosquitos que se presenta en todas las regiones tropicales y subtropicales del planeta. En años recientes, la transmisión ha aumentado de manera predominante en zonas urbanas y semiurbanas y se ha convertido en un importante problema de salud pública.
El dengue grave (conocido anteriormente como dengue hemorrágico) fue identificado por vez primera en los años cincuenta del siglo pasado durante una epidemia de la enfermedad en Filipinas y Tailandia. Hoy en día, afecta a la mayor parte de los países de Asia y América Latina y se ha convertido en una de las causas principales de hospitalización y muerte en los niños de dichas regiones.
Se conocen cuatro serotipos distintos, pero estrechamente emparentados, del virus: DEN-1, DEN-2, DEN-3 y DEN-4. Cuando una persona se recupera de la infección adquiere inmunidad de por vida contra el serotipo en particular. Sin embargo, la inmunidad cruzada a los otros serotipos es parcial y temporal. Las infecciones posteriores causadas por otros serotipos aumentan el riesgo de padecer el dengue grave.
El vector principal del dengue es el mosquito Aedes aegypti. El virus se transmite a los seres humanos por la picadura de mosquitos hembra infectadas. Tras un periodo de incubación del virus que dura entre 4 y 10 días, un mosquito infectado puede transmitir el agente patógeno durante toda la vida.
Las personas infectadas son los portadores y multiplicadores principales del virus, y los mosquitos se infectan al picarlas. Tras la aparición de los primeros síntomas, las personas infectadas con el virus pueden transmitir la infección (durante 4 o 5 días; 12 días como máximo) a los mosquitos Aedes.
El mosquito Aedes aegypti vive en hábitats urbanos y se reproduce principalmente en recipientes artificiales. A diferencia de otros mosquitos, este se alimenta durante el día; los periodos en que se intensifican las picaduras son el principio de la mañana y el atardecer, antes de que oscurezca. En cada periodo de alimentación, el mosquito hembra pica a muchas personas.
El dengue es una enfermedad de tipo gripal que afecta a bebés, niños pequeños y adultos, pero raras veces resulta mortal.
Se debe sospechar que una persona padece dengue cuando una fiebre elevada (40 °C) se acompaña de dos de los síntomas siguientes: dolor de cabeza muy intenso, dolor detrás de los globos oculares, dolores musculares y articulares, náuseas, vómitos, agrandamiento de ganglios linfáticos o salpullido. Los síntomas se presentan al cabo de un periodo de incubación de 4 a 10 días después de la picadura de un mosquito infectado y por lo común duran entre 2 y 7 días.
El dengue grave es una complicación potencialmente mortal porque cursa con extravasación de plasma, acumulación de líquidos, dificultad respiratoria, hemorragias graves o falla orgánica. Los signos que advierten de esta complicación se presentan entre 3 y 7 días después de los primeros síntomas y se acompañan de un descenso de la temperatura corporal (menos de 38 °C) y son los siguientes: dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, respiración acelerada, hemorragias de las encías, fatiga, inquietud y presencia de sangre en el vómito. Las siguientes 24 a 48 horas de la etapa crítica pueden ser letales; hay que brindar atención médica para evitar otras complicaciones y disminuir el riesgo de muerte.

Prevención y Control

Hoy por hoy, el único método para controlar o prevenir la transmisión del virus del dengue consiste en luchar contra los mosquitos vectores:
  • Evitar que los mosquitos encuentren lugares donde depositar sus huevecillos aplicando el ordenamiento y la modificación del medio ambiente;
  • Eliminar correctamente los desechos sólidos y los posibles hábitats artificiales;
  • Cubrir, vaciar y limpiar cada semana los recipientes donde se almacena agua para uso doméstico:
  • Aplicar insecticidas adecuados a los recipientes en que se almacena agua a la intemperie;
  • Utilizar protección personal en el hogar, como mosquiteros en las ventanas, usar ropa de manga larga, materiales tratados con insecticidas, espirales y vaporizadores;
  • Mejorar la participación y movilización comunitarias para lograr el control constante del vector;
  • Durante los brotes epidémicos, las medidas de lucha antivectorial de emergencia pueden incluir la aplicación de insecticidas mediante el rociamiento.
  • Se debe vigilar activamente los vectores para determinar la eficacia de las medidas de control.

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