martes, 25 de junio de 2013

Laos enfrenta dramática epidemia de dengue, 31 muertos en lo que va del año


Laos enfrenta hoy un dramático ascenso de epidemia de dengue que en lo que va de año cobró 31 vidas y expertos pronostican más de 200 víctimas fatales al término de la actual temporada de lluvia adelantada. Epidemiólogos del Departamento de Salud del país estiman que la infección puede afectar a unas 28 mil personas, y se requerirá destinar recursos financieros millonarios en la lucha contra el virus portador de la enfermedad, según ha informado Prensa Latina.
El número de pacientes se incrementan por día y sobrepasa la capacidad de atención hospitalaria, dijo el director de esa entidad, Sengthong Birakoun, ya que hasta la fecha se registraron siete mil 920 casos. La Organización Mundial de la Salud considera que la incidencia del dengue se acrecentó globalmente en décadas recientes y un 40 por ciento de la población del planeta se encuentra en riesgo de contraer el padecimiento, con un promedio 50 millones cada año.
De acuerdo con el Centro Nacional de Laboratorio y Epidemiología, Laos identificó el primer caso en 1977, la infección se diseminó con fuerza entre 1985 y 1987 y a partir de 2010 se convirtió en una seria amenaza permanente.
En la década pasada solo en el Sudeste Asiático registró una media anual de casi tres millones de episodios de dengue, lo que significó una carga económica periódica de alrededor de 950 millones de dólares, según estadísticas.
Además de los tratamientos médicos de combate, autoridades laosianas libran una continua campaña ciudadana para eliminar potenciales criaderos del mosquito transmisor en gomas de vehículos desechadas y otros depósitos, como medidas preventivas para las que no se requieren de dinero.
Laos es un país sin salida al mar del sudeste asiático. Limita con Myanmar al noroeste; con China al norte; con Vietnam al este; con Camboya al sur y con Tailandia al oeste.

El dengue es una enfermedad infecciosa transmitida por mosquitos que se presenta en todas las regiones tropicales y subtropicales del planeta. En años recientes, la transmisión ha aumentado de manera predominante en zonas urbanas y semiurbanas y se ha convertido en un importante problema de salud pública.
El dengue grave (conocido anteriormente como dengue hemorrágico) fue identificado por vez primera en los años cincuenta del siglo pasado durante una epidemia de la enfermedad en Filipinas y Tailandia. Hoy en día, afecta a la mayor parte de los países de Asia y América Latina y se ha convertido en una de las causas principales de hospitalización y muerte en los niños de dichas regiones.
Se conocen cuatro serotipos distintos, pero estrechamente emparentados, del virus: DEN-1, DEN-2, DEN-3 y DEN-4. Cuando una persona se recupera de la infección adquiere inmunidad de por vida contra el serotipo en particular. Sin embargo, la inmunidad cruzada a los otros serotipos es parcial y temporal. Las infecciones posteriores causadas por otros serotipos aumentan el riesgo de padecer el dengue grave.
El vector principal del dengue es el mosquito Aedes aegypti. El virus se transmite a los seres humanos por la picadura de mosquitos hembra infectadas. Tras un periodo de incubación del virus que dura entre 4 y 10 días, un mosquito infectado puede transmitir el agente patógeno durante toda la vida.
Las personas infectadas son los portadores y multiplicadores principales del virus, y los mosquitos se infectan al picarlas. Tras la aparición de los primeros síntomas, las personas infectadas con el virus pueden transmitir la infección (durante 4 o 5 días; 12 días como máximo) a los mosquitos Aedes.
El mosquito Aedes aegypti vive en hábitats urbanos y se reproduce principalmente en recipientes artificiales. A diferencia de otros mosquitos, este se alimenta durante el día; los periodos en que se intensifican las picaduras son el principio de la mañana y el atardecer, antes de que oscurezca. En cada periodo de alimentación, el mosquito hembra pica a muchas personas.
El dengue es una enfermedad de tipo gripal que afecta a bebés, niños pequeños y adultos, pero raras veces resulta mortal.
Se debe sospechar que una persona padece dengue cuando una fiebre elevada (40 °C) se acompaña de dos de los síntomas siguientes: dolor de cabeza muy intenso, dolor detrás de los globos oculares, dolores musculares y articulares, náuseas, vómitos, agrandamiento de ganglios linfáticos o salpullido. Los síntomas se presentan al cabo de un periodo de incubación de 4 a 10 días después de la picadura de un mosquito infectado y por lo común duran entre 2 y 7 días.
El dengue grave es una complicación potencialmente mortal porque cursa con extravasación de plasma, acumulación de líquidos, dificultad respiratoria, hemorragias graves o falla orgánica. Los signos que advierten de esta complicación se presentan entre 3 y 7 días después de los primeros síntomas y se acompañan de un descenso de la temperatura corporal (menos de 38 °C) y son los siguientes: dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, respiración acelerada, hemorragias de las encías, fatiga, inquietud y presencia de sangre en el vómito. Las siguientes 24 a 48 horas de la etapa crítica pueden ser letales; hay que brindar atención médica para evitar otras complicaciones y disminuir el riesgo de muerte.

Prevención y Control

Hoy por hoy, el único método para controlar o prevenir la transmisión del virus del dengue consiste en luchar contra los mosquitos vectores:
  • evitar que los mosquitos encuentren lugares donde depositar sus huevecillos aplicando el ordenamiento y la modificación del medio ambiente;
  • eliminar correctamente los desechos sólidos y los posibles hábitats artificiales;
  • cubrir, vaciar y limpiar cada semana los recipientes donde se almacena agua para uso doméstico:
  • aplicar insecticidas adecuados a los recipientes en que se almacena agua a la intemperie;
  • utilizar protección personal en el hogar, como mosquiteros en las ventanas, usar ropa de manga larga, materiales tratados con insecticidas, espirales y vaporizadores;
  • mejorar la participación y movilización comunitarias para lograr el control constante del vector;
  • durante los brotes epidémicos, las medidas de lucha antivectorial de emergencia pueden incluir la aplicación de insecticidas mediante el rociamiento.
  • Se debe vigilar activamente los vectores para determinar la eficacia de las medidas de control.

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