miércoles, 14 de agosto de 2013

Aumenta en Costa Rica dengue hemorrágico

Los pacientes con dengue grave o hemorrágico aumentaron a 32 en Costa Rica, informaron hoy autoridades de salud, quienes ratificaron que conviven en el país tres serotipos del virus. Hasta el momento cinco personas murieron por esta enfermedad que hasta principios de agosto infestó a 24 mil 316 individuos en el país, dio a conocer esta semana el Ministerio de Salud, según ha informado La Agencia Prensa Latina.
Los hospitales públicos administrados por la Caja Costarricense del Seguro Social ya enfrentan problemas para alojar a los pacientes porque no tienen suficientes camas, aseguró el diario La Nación, que señaló a las regiones del Pacífico Central como muy críticas por la cantidad de enfermos.
La directora de Vigilancia de la Salud, María Ethel Trejos, dijo que las autoridades del sector suponen que las vacaciones facilitaron una mayor propagación del virus, porque las costas son las más golpeadas por la enfermedad.
El Ministerio de Salud asegura que el dengue es un problema cultural y responde a la falta de limpieza efectiva de las viviendas.
Por ello hacen un llamado a las familias para la eliminación de criaderos del agente trasmisor, el mosquito Aedes aegypti y fumigar, entre otras medidas higiénicas.
La convivencia de dengue tipo uno, dos y tres en la nación pone en peligro a los habitantes de contraer más de una vez la enfermedad, lo que complica al paciente, según especialistas.
Costa Rica es el más golpeado de Centroamérica por el dengue según la Organización Panamericana de la Salud, que declaró al 2013 año epidémico de la enfermedad en América Latina, donde se reportan cerca de 1,4 millones de personas que contrajeron la cepa clásica del virus.

El dengue es una enfermedad infecciosa transmitida por mosquitos que se presenta en todas las regiones tropicales y subtropicales del planeta. En años recientes, la transmisión ha aumentado de manera predominante en zonas urbanas y semiurbanas y se ha convertido en un importante problema de salud pública.
El dengue grave (conocido anteriormente como dengue hemorrágico) fue identificado por vez primera en los años cincuenta del siglo pasado durante una epidemia de la enfermedad en Filipinas y Tailandia. Hoy en día, afecta a la mayor parte de los países de Asia y América Latina y se ha convertido en una de las causas principales de hospitalización y muerte en los niños de dichas regiones.
Se conocen cuatro serotipos distintos, pero estrechamente emparentados, del virus: DEN-1, DEN-2, DEN-3 y DEN-4. Cuando una persona se recupera de la infección adquiere inmunidad de por vida contra el serotipo en particular. Sin embargo, la inmunidad cruzada a los otros serotipos es parcial y temporal. Las infecciones posteriores causadas por otros serotipos aumentan el riesgo de padecer el dengue grave.

Transmisión

El vector principal del dengue es el mosquito Aedes aegypti. El virus se transmite a los seres humanos por la picadura de mosquitos hembra infectadas. Tras un periodo de incubación del virus que dura entre 4 y 10 días, un mosquito infectado puede transmitir el agente patógeno durante toda la vida.
Las personas infectadas son los portadores y multiplicadores principales del virus, y los mosquitos se infectan al picarlas. Tras la aparición de los primeros síntomas, las personas infectadas con el virus pueden transmitir la infección (durante 4 o 5 días; 12 días como máximo) a los mosquitos Aedes.
El mosquito Aedes aegypti vive en hábitats urbanos y se reproduce principalmente en recipientes artificiales. A diferencia de otros mosquitos, este se alimenta durante el día; los periodos en que se intensifican las picaduras son el principio de la mañana y el atardecer, antes de que oscurezca. En cada periodo de alimentación, el mosquito hembra pica a muchas personas.

Aedes albopictus, vector secundario del dengue en Asia, se ha propagado al Canadá, los Estados Unidos y Europa debido al comercio internacional de neumáticos usados (que proporcionan criaderos al mosquito) y el movimiento de mercancías (por ejemplo, el bambú de la suerte). Ae. albopictus tiene una gran capacidad de adaptación y gracias a ello puede sobrevivir en las temperaturas más frías de Europa. Su tolerancia a las temperaturas bajo cero, su capacidad de hibernación y su habilidad para guarecerse en microhábitats son factores que propician su propagación.

Características

El dengue es una enfermedad de tipo gripal que afecta a bebés, niños pequeños y adultos, pero raras veces resulta mortal.
Se debe sospechar que una persona padece dengue cuando una fiebre elevada (40 °C) se acompaña de dos de los síntomas siguientes: dolor de cabeza muy intenso, dolor detrás de los globos oculares, dolores musculares y articulares, náuseas, vómitos, agrandamiento de ganglios linfáticos o salpullido. Los síntomas se presentan al cabo de un periodo de incubación de 4 a 10 días después de la picadura de un mosquito infectado y por lo común duran entre 2 y 7 días.
El dengue grave es una complicación potencialmente mortal porque cursa con extravasación de plasma, acumulación de líquidos, dificultad respiratoria, hemorragias graves o falla orgánica. Los signos que advierten de esta complicación se presentan entre 3 y 7 días después de los primeros síntomas y se acompañan de un descenso de la temperatura corporal (menos de 38 °C) y son los siguientes: dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, respiración acelerada, hemorragias de las encías, fatiga, inquietud y presencia de sangre en el vómito. Las siguientes 24 a 48 horas de la etapa crítica pueden ser letales; hay que brindar atención médica para evitar otras complicaciones y disminuir el riesgo de muerte.

Prevención y Control

Hoy por hoy, el único método para controlar o prevenir la transmisión del virus del dengue consiste en luchar contra los mosquitos vectores:
  • Evitar que los mosquitos encuentren lugares donde depositar sus huevecillos aplicando el ordenamiento y la modificación del medio ambiente.
  • Eliminar correctamente los desechos sólidos y los posibles hábitats artificiales.
  • Cubrir, vaciar y limpiar cada semana los recipientes donde se almacena agua para uso doméstico.
  • Aplicar insecticidas adecuados a los recipientes en que se almacena agua a la intemperie.
  • Utilizar protección personal en el hogar, como mosquiteros en las ventanas, usar ropa de manga larga, materiales tratados con insecticidas, espirales y vaporizadores.
  • Mejorar la participación y movilización comunitarias para lograr el control constante del vector.
  • Durante los brotes epidémicos, las medidas de lucha antivectorial de emergencia pueden incluir la aplicación de insecticidas mediante el rociamiento.
  • Se debe vigilar activamente los vectores para determinar la eficacia de las medidas de control.

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